La difusión de
la devoción al Sagrado Corazón de Jesús
se debe a santa Margarita de Alacoque a quien Jesús
se le apareció con estas palabras: "Mira este corazón
mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los
hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio,
desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo
sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón
más desgarradamente es que estos insultos los recibo de
personas consagradas especialmente a mi servicio."
He aquí las promesas
que hizo Jesús a Santa Margarita, y por medio de ella
a todos los devotos de su Sagrado Corazón:
Les daré todas las
gracias necesarias a su estado.
Pondré paz en sus familias.
Les consolaré en sus penas.
Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo,
en la hora de la muerte.
Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón
sea expuesta y venerada.
Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente,
el Océano infinito de la misericordia.
Las almas tibias se volverán fervorosas.
Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.
Las personas que propaguen esta devoción tendrán
su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será
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